
Actualizado: 2026-07-06
Nuigurumi kuyō — la cultura japonesa que responde al «no puedo tirarlo»
Despedirse con gratitud de las herramientas y muñecos que se han usado durante mucho tiempo: esta sensibilidad existe en Japón desde hace siglos. Están el hari-kuyō, ceremonia en la que las agujas de coser rotas se clavan en un bloque de tofu como gesto de agradecimiento por su servicio, y el ningyō-kuyō, rito en el que los muñecos que han cumplido su función se entregan a templos y santuarios. El kuyō de peluches, la ceremonia de despedida para los muñecos de peluche, es una expresión moderna de esa misma tradición.
Las formas de esta ceremonia son variadas: llevar el peluche directamente a un templo o santuario, entregarlo el día de una ceremonia colectiva, enviarlo por correo, o recurrir a los servicios de funerarias y empresas especializadas. Tanto el precio como la forma de recepción varían según el caso, pero todas comparten un mismo punto: responder al deseo de no tirarlo como basura, sino de desprenderse de él dándole un cierre.
Por otra parte, antes de desprenderse de un peluche existe también la vía de repararlo y seguir usándolo. Cuando el motivo es la suciedad o alguna rotura, no son pocos los peluches que vuelven en buen estado tras una reparación o una limpieza. Este sitio reúne servicios de todo Japón como puerta de entrada a esa vía. La ceremonia de despedida es la última opción, para cuando aun así se decide dejarlo ir.
Los artículos los elabora nuestra redacción a partir de información pública. Confirma siempre los precios y plazos actuales con el proveedor oficial de cada empresa.