
Actualizado: 2026-07-13
Cuidados básicos del peluche — qué puedes lavar en casa y qué conviene dejar a un profesional
El cuidado de un peluche comienza por determinar si se puede lavar o no. Si tiene etiqueta de lavado, lo primero es seguir sus indicaciones. Si no la tiene, hay que comprobar si lleva pilas o algún dispositivo de sonido en su interior, si tiene piezas fijadas con pegamento, y si se trata de una pieza antigua o de un objeto de valor sentimental. Si se cumple aunque sea una de estas condiciones, lo más seguro es no lavarlo en casa.
Cuando el lavado en casa es posible, lo básico es un lavado suave a mano, presionando con cuidado, con un detergente neutro para prendas delicadas. Se lava con agua tibia; tras el enjuague, se envuelve en una toalla para retirar la humedad, se le devuelve la forma y se seca a la sombra en un lugar bien ventilado. Si el secado queda incompleto, en el relleno pueden quedar focos de moho y malos olores, así que conviene contar con varios días para que se seque por completo.
En el cuidado diario, cepillarlo con un cepillo suave y airearlo de vez en cuando a la sombra ya marca una diferencia. Ante manchas que no salen, tejido deteriorado o un ojo o una nariz a punto de desprenderse, es mejor no forzar y acudir a un servicio especializado. En la tabla comparativa se pueden filtrar por condiciones las tiendas que aceptan envíos por correo y las que reciben el peluche en persona.
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